martes, 24 de abril de 2012

Libros tontos

Comenzar a leer un libro siempre te da la oportunidad de aprender cosas nuevas, de extraerte del mundo, de dar tu tiempo, tu espacio y tus pensamientos a cada letra, al conjunto de letras que forman una palabra, y éstas a su vez párrafos que forman capítulos, que conforman el todo de un libro. Páginas que te dan más de lo que te quitan.
Toda la experiencia conlleva una entrega. Se trata de soltar prejuicios, de abrirte a lo que está por venir. A no negarte a saber que todo puede cambiar, que el mismo libro está actuando como agente transformador. Que en los primeros párrafos aprenderás a adaptarte a la narración. Que poco a poco conocerás cada uno de los detalles del sujeto creador que hay detrás, que, sin saberlo, habrás creado ya una relación de intimidad, en dónde tú, el libro y el autor se unen en uno sólo. Cada quien con una interpretación distinta, y al mismo tiempo, compartiendo las mismas líneas.
 Leer un libro como proceso transformador. Como proceso también efímero. Sabes que en un momento determinado el libro terminará y te habrá dejado lo mejor de él. Algunos probablemente no te dejen tanto como esperabas. Pero otros te darán los mejores pensamientos y sensaciones de la vida. Te harán sonreír, y llorar y sentir, te permitirán abstraerte del mundo tal y como lo concedes. Pero sobretodo te darán la oportunidad de volverlos a abrir. De leer de nuevo cada una de sus letras, de disfrutarlas, de interpretarlas bajo nuevas miradas. Y sólo entonces habrás comprendido cuál es tu favorito, cuál te ha dejado más, cuál menos, cuál es un excelente comienzo transformador en tu vida, y sobretodo que siempre hay nuevos libros por abrir, y viejos libros por recordar.

miércoles, 11 de abril de 2012

Simplemente Ester

Pues me llamo Ester, no realmente simplemente Ester, ya que la simpleza se disipa por un "María" que le antecede desde hace 23 años, o tal vez un poco más.
Me llamo María Ester, y casi cumplo 24 años, pero aún no, así que me quedo con los 23 con unos cuantos meses que complementan mi vida.
De esos 23 años con casi 10 meses que he vivido, 19 años y medio estuve en una institución educativa, en la cual se supone aprendí todo lo que hasta hoy sé. Resulta que en esos 19 años aprendí mas de mis compañeritos que de los maestros, supe más de la vida al conocer que existe gente muy diferente, con diferentes formas de percibir la vida, distintas oportunidades, distintos gustos. Ese conocimiento se refinó después de 12 años de escuela, cuando en la prepa conocí a gente todavía más distinta que yo, me relacioné con ellos, les sonreí a muchos, mientras aborrecía a algunos otros.
En esos 19 años creí enamorarme tres veces, ahora lo reduzco a una, sin saber si es cierto o no. En ese tiempo creí también conocer al amor de mi vida, al cual también le quite el puesto, porque cambié yo, y cambió mi vida.
En esos tres enamoramientos me conocí demasiado, pero me desconocí de formas que ahora no puedo explicar. En cada uno de ellos sufrí las trasnformaciones más extremas que alguien puede tener. Fui la buena, la bonita, la amable, pero igualmente fui la loca, la celosa, la psycho killer girlfriend a la que cualquiera debería temer.
Pese a cualquier argumento, creo que los tres tipos de los que creí enamorarme eran, y son buenos. Cada uno a su modo, cada uno a su estilo, con sus limitaciones y conflictos, con sus dones y sus gracias, buenos, pero siempre fueron inadecuados para mi.
Mientras esos tres enamoramientos ocurrían, conocí a varios hombres que de verdad valían la pena, y los dejé ir por aferrarme a un imposible. De esos varios hombres conservo sus lejanas amistades. Y creo que me ha ido bien, que peor deberían comportarse conmigo ante mi forma de ser con ellos.
Y después de todo sigo teniendo 23 años con nueve meses y 15 días, y sigo siendo Simplemente Ester, que nada tiene de simple y si bastante de complicada. Pero Ester, por dónde sea que le busquen.

jueves, 15 de marzo de 2012

Vivir

Enloquecer de amor debe ser maravilloso. Soltar todas las inseguridades, convertir en un segundo las dudas en certezas. Tirarse al vacío, esperar caer en blandito, y continuar con la certeza de que al final, por maravillosa que sea la caída, te espera el suelo, para recordarte que aún puedes tocar tierra firme. Que te puedes estrellar, o puedes caer con estilo. Que no importa lo que hagas, que ya has enloquecido, que te has dado la oportunidad de sentir, de AMAR, de emocionarte, de querer. En altas y en cursivas, pero de manera real. Sin engañarte a ti, sin engañar a nadie más.
Enloquecer cómo un día nos contaron que debería ser. Alentados, no solo por cuentos de hadas, sino también por novelas, poesía, canciones de amor. Por las historias de amor de algunos de nuestros abuelos, por la ilusión del primer amor, o de lo que sea. Sentirse expuesto, y feliz e inseguro, y todo al mismo tiempo. Sentir como corre por el cuerpo una angustia, convertida en deseo, materializada en cariño, en comprensión. Expuesta a todos los peligros, y valiente ante todas las afrentas.
Enloquecer de amor debe ser maravilloso. Abandonarse al devenir y dejar que las cosas fluyan. Pensar en la medida perfecta, soltar en la medida justa. Y después, afrentar la realidad, darle su peso correcto a todo. Decir adiós si es debido, mirar para adelante si así lo demanda la situación, y sin lugar a dudas, haberse expuesto a las afrentas de la vida, al natural, sin temores ni arrepentimientos.Haciendo simplemente eso a lo que le llaman vivir.

martes, 21 de febrero de 2012

Perdonarse, y perdonar

No te puedo dar la mano. No puedo decirte que sigo a tu lado. Ni siquiera puedo decirte ya que te quiero. Que estoy contenta de que la vida nos haya unido y súbitamente nos haya separado.
Por una vez decido arrepentirme de todo. Renuncio a creer en la bondad absoluta de todos. Me quedo callada antes de defender todo lo que decían. Todo lo que contaban.
Por una vez decido seguir mis impulsos y sacar toda la ira que hay en mí. Por una vez te digo lo peor, me arriesgo a odiarte, a condenarte. A no ser la buena del cuento, a ser la loca.
Y sé que no puedo tampoco sentirme mal ante tus palabras y mentiras. Que no quiero recordar lo que me decías si vas y se lo dices a alguien más de la misma forma, con los mismos ejemplos y objetivos que me lo decías a mi. No puedo creer si fuiste sincero, o si después de todas las mentiras que te supe, hubo una pequeña verdad.
Mucho menos puedo renunciar al derecho de enojarme, de sentirme herida, de sentirme defraudada y decepcionada. De renunciar a los buenos recuerdos.
Y no te pido que renuncies a tu derecho de sentirte ofendido, de creer de mi lo peor. Siéntelo todo, y sólo después, encontrarás las paz, y yo encontraré la mía. El día que te haya perdonando, y tú a mi. Pero sobretodo, el día que te hayas perdonado, el día que yo me haya perdonado.

martes, 24 de enero de 2012

Universos posibles

A veces creo en la posibilidad de múltiples realidades temporales, de diversos universos posibles en los que coexistimos. Aquí y allá. Sin darnos cuenta lo vivimos todo, lo sentimos todo, lo aprendemos todo.

Me gusta creer que las cosas pasan igual en cada uno de ellos, pero no de la misma forma. Me gusta creer que todo el odio de éste, es la paz y el perdón del otro. Que es cierto, en éste a veces extraño de más. Pero en uno de los otros he entendido que sólo me queda tener paz. Que extrañar a alguien no es algo tan necesario.

A veces creo también que en éste nos hemos quedado ahogados en inseguridades y en caprichos, mientras que en los otros hemos trascendido los conflictos de formas diferentes, más inteligentes, aunque también, en alguno de ellos, más humanos, menos egoístas.

Otras veces intuyo que en alguno de esos universos existen significados metafísicos para cada acción. Que si un día encuentro a alguien a quien hace tiempo no veo en la calle, es por un significado oculto, sólo descifrable en algún otro universo. Que el destino esta escrito de antemano. Que dos personas se atraen con tal fuerza, que uno puede trascender sus propios universos, para entrar en los de la otra persona.

Pero entonces me doy cuenta de que mis universos posibles, son solo una reafirmación de mi misma. En cada uno de ellos soy quien soy, a veces más madura, otras mas insensata. Pero siempre yo, tan inteligente, como tan burra puedo ser. Tan romántica, como realista. Tan verde como amarilla. Tan yo, llena de agujeros y de vacíos, tan yo, repleta de mi misma y de los otros. Y siempre, y en cada uno de ellos, omnipresente, atrayendo y rechazando, cual iones, todo lo que me rodea.

viernes, 6 de enero de 2012

Nos hemos perdonado todo

Tú reirás sin sonreír como siempre lo haces, y yo te daré esa sonrisa que tú no expresas. Y reiremos y recordaremos todo, y nos asustaremos por el pasado, y por el presente y por el futuro. Y sabremos que hemos gastado todas las balas que teníamos, que los puñales que algún día sacamos dejaron de existir. Que al final seguimos existiendo todos los días. Cada uno con su vida, sus cosas, sus amigos, sus amores.

Y sabremos que no hay vuelta atrás. Que nadie quiere volver a ese pasado tan ruinoso que nos extinguió. Que los días han pasado mejor que nunca. Que yo soy más libre, que tú eres más confiable. Que ya no nos oprimimos. Que las batallas ya no se luchan, al menos no mientras estemos juntos.

Y sabremos que nunca se olvida del todo, que nada está tan perdido. Que no existimos como antes, que hemos encontrado la manera de librar el odio y los rencores. Que ya no somos un capricho, que no somos ni amigos, ni hermanos, ni compañeros. Que tampoco nos extrañamos. Que nada hay entre nosotros porque nada ha existido en concreto.
Que no queremos releer este capítulo, y que al final, sólo al final, nos hemos logrado perdonar todo.

martes, 27 de diciembre de 2011

Acabar con este desorden...

La vida, la mía al menos, hoy sólo se define con este pequeño parrafito de "MUJERES DE OJOS GRANDES" de Ángeles Mastreta:

"Como siempre que hablamos del tema terminas llorando y te confundes en la locura de que nos quieres a los dos con la misma intensidad, he decidido no volver a verte. No creo imposible deshacerme de mi deseo por ti, alguna vez hay que despertar de los sueños. Estoy seguro de que tú no tendrás grandes problemas olvidándome. Acabar con este desorden nos hará bien a los dos. Vuelve al deber que elegiste y no llames ni pretendas convencerme de nada."

Nada mas que decir.No necesita escribirse destinatario.